Prehistoria del rock platense
DIPLODOCUM RED & BROWN
Diplodocum Red & Brown fue la primer banda platense de rock psicodélico. Antecesora de La Cofradía de la Flor Solar, contaba entre sus integrantes con Skay Beilinson, quien luego de esta experiencia se convertiría en el guitarrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Ubiquémonos en el tiempo: En 1967, Tanguito y Lito Nebbia escriben “La Balsa” en el baño de la pizzeria La Perla de Once. Los Gatos graban el tema y el 3 de julio de ese año sale a la venta su primer LP que instantáneamente convierte al grupo en un éxito, superando los 250.000 discos vendidos. Simbólicamente se sitúa esa fecha como el nacimiento del rock nacional. En ese mismo año los Beatles lanzan su octavo disco, el Sgt Pepper´s. Dos años después de esto, nace en La Plata la primera banda argentina de rock psicodélico.
El primer Marshall fue platense
Los hermanos Beilinson, Eduardo (alias el Boss) y Guillermo (Skay, futuro guitarrista de los Redondos), pasaron la temporada del 68-69 en Europa. Volvieron a La Plata emocionados por haber visto tocar al mismísimo Jimy Hendrix. Trajeron consigo una guitarra Gretch, un pedal de distorsión, un wah wah y, según se dice, el primer amplificador Marshall que pisara la Argentina. Ese amplificador de última tecnología, que nadie había visto más que en revistas, causaba asombro entre los músicos con quienes tocaban. El por entonces adolescente Luis Alberto Spinetta comentó que “había quedado con la boca abierta” al ver semejante equipo en manos de esos muchachos.
En 1969, Skay (en bajo, con una breve experiencia anterior en una banda llamada “The Low Fellas”) junto a su hermano Guillermo (en voz) y sus amigos Bernardo Rubaja (en teclados), el Topo D´Aloisio (en guitarra) y el “Isa” Portugheis (en batería) formaron una banda llamada “Diplodocum Red & Brown”. El conjunto, influenciado por la literatura beatnik y el rock inglés, se dedicó a la ejecución de melodías que iban desde el blues hasta el rock psicodélico.
El nombre, parecía apuntar a la majestuosidad de los dinosaurios, a la grandeza. La verdadera historia de semejante denominación se conoce recién este año: de paseo por el museo de ciencias naturales de La Plata, estos muchachos divisaron el esqueleto de un dinosaurio (un Diplodocus, que bautizaron Diplodocum) que les llamó la atención por sus dimensiones exageradas. Así fue como encontraron nombre para su banda: tenían posiblemente los mejores instrumentos del país y eso los convertía en un monstruo gigante. Lo de “Red and Brown” fue en referencia a los colores de sus instrumentos; ninguno escapaba a los colores rojo o marrón.
Como Laptra
El viernes 5 de Noviembre del 69´, se presentaron en el teatro Opera (de 58 y 11) junto a la histórica Cofradía de la Flor Solar. Esa noche, Skay conoció una estudiante de teatro, apodada “Poli” (quien tiempo después se convertiría en su esposa y manager de los Redondos). En el mismo evento conoció también a Ricardo Cohen (Rocambole), futuro responsable del arte de tapa de toda la discografía ricotera.
Como hoy sucede con las bandas del sello Laptra, la inquietud de sus integrantes no podía contenerse en un solo proyecto, en una sola banda. Diplodocum era el proyecto más serio, pero no el único de estos jóvenes: Skay tocaba paralelamente en un trío acústico con los cofrades Morci Requena y Kubero Díaz.
La historia de Marta Minujín adolescente y el guitarrista de los Redondos
Muchos platenses, como los hermanos Beilinson, frecuentaban el circuito artístico porteño. El Instituto Di Tella era cita obligada para la bohemia. Allí, Eduardo se hizo amigo de una joven artista plástica llamada Marta Minujín, a quien se le atribuye la invención del sobrenombre que rebautizaría para siempre a su hermano Guillermo: "Tenés los ojos azules como el cielo" -en inglés “sky” (castellanizado, Skay)- habría dicho Marta. Tiempo después, Beilinson negaría el piropo y atribuiría su apodo a un juego de “reinventarse los nombres”, que por la época habituaban practicar con el clan que presidía Minujín.
Contactos de supermodelo
Cristina Plate era rubia, delgada, hermosa. Por sus aptitudes, y por consejo de todos quienes la conocieron, se convirtió en modelo. Su carrera fue en ascenso y hasta participó en algunas películas. Amante del rock, y siempre en contacto con la escena bohemia, supo contactarse con gente del sello “Mandioca” (importante en la escena de entonces, editores de los noveles “Manal” y “Miguel Abuelo”) y en 1968 logró grabar un EP. Por esto, se la considera la primera mujer en grabar un tema de rock argentino (y todo esto, sin haberse dado cuenta siquiera). Las críticas no fueron buenas con ella, pero poco afectaron su renombre y actividad artística: ella siguió con su carrera y fue sumando a su vida numerosos contactos. Cierta vez visitó La Plata seducida por comentarios sobre los recitales únicos que brindaba una banda llamada “Diplodocum Red & Brown”, que contaban con una interesante producción audiovisual y puestas en escena. Encantada, después de verlos tocar, les propuso grabar un simple, indicándoles con quién contactarse para materializarlo. Así fue que a finales del 69´ el sello porteño Trova editó “Diplodocum Red and Brown”, un disco compuesto por dos temas: Blues del hombre de la cara azul, y Blind Sex, ambos cantados en inglés y de corte psicodélico, que, según cuentan, grabaron en apenas un par de horas.
Al poco tiempo los hermanos Beilinson dejaron la banda, y después de algunos recitales más se disolvieron en buenos términos, dejando en su historial este único álbum, y una decena de recitales realizados en La nuestra ciudad y Capital Federal.
Federico Valenti
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