107 Faunos
Por Andrés Olgiatti, Antolín

Puede que una canción de 107 faunos sea fundamental para cierto tipo de actitud frente a la vida, de ciertos escenarios, de aventuras con pandillas letales y días en los que la melancolía llega a tener el sabor metálico de la Pepsi en lata, que es el sabor de una pequeña victoria poco duradera dentro del fracaso cotidiano del cual casi con seguridad algunos nunca saldremos, el sabor de un cancherismo romántico que es lo único que nos queda frente a un futuro aparentemente desvanecido antes de empezar, de las mejores mentes de una generación herederas del mal del siglo, apagadas antes de su apogeo, demasiado temprano como siempre (como la de Panchito López Merino, del cual sólo nos queda un monumento olvidado para ir a limpiar y algunos poemas de amor para releer sin parar); esos días en los que el pesimismo llega a un límite tan exagerado que se neutraliza, como una golpiza en primavera que te hace fuerte todo el verano, y sólo queda disfrutar de una noche de verano de tímida autodestrucción, colgar una bandera del mal gigante que envuelva el aire de la 53 en forma de pasacalles, y sentir el viento que esparce el olor a hollín de la destilería de Ensenada por toda la ciudad, junto con el sonido del rugir de los leones del zoológico y de los goles de la cancha; disfrutar de la parálisis del tiempo, de la pretemporada del fin del mundo, la caída de los meteoros sentados en cisternas de monoblocks o desde la frágil comodidad de nuestra cama, y hacer del acto de “matar el tiempo” una filosofía de vida.

De ahí tal vez provenga esa especie de sentimiento de “club de amigos” que rodea a esta banda, de la cual me siento orgulloso de pertenecer como seguidor.
 
www.107faunos.com.ar
www.myspace.com/los107
www.lastfm.es/music/107+Faunos
www.fotolog.com/107faunos

 

 
 
 
 
_ + 107 faunos en sección discos   / excursiones