Funk en cuatro patas

Acompañado de un abundante público, Elefunkte hizo su segunda presentación en el bar de 55, La Mulata.

La cita era a las 24 hs puntual, y no pasó mucho tiempo más para que empezaran a sonar los primeros acordes y las primeras frases de la canción. Un telón negro los cubría, pero a medida que se iba deslizando, iban apareciendo las figuras de los músicos, dos de ellos sentados, haciéndonos sentir como en el living de casa.

Tema tranquilo el primero, de calentamiento y presentación. Algo así como un llamado a que los escuchemos. Conforme iban pasando los temas, simultáneamente banda y público fuimos entrando en un estado de fiesta. Vi a varias tímidas caderas seguir el ritmo de la guitarra de Chelo y los movimientos contagiosos de David, el pelado vocalista.

Muchos no se esperaban a un frontman tan enérgico, tan teatral, tan ágil. El espacio que tenía para moverse era pequeño, pero se las ingenió bien para sacudirse, saltar, tocar la pandereta y volverse a sentar sin problemas.

El clima que con sus canciones lograron fue in crescendo desde el comienzo apaciguado, con “6 x 8 llueve”, hasta un final bien arriba en “Ven a verme una vez más”. Y con un vocalista encendido de gritos y sacudones.

Fueron más de dos horas de recital, pasaron por todo su repertorio y al momento del bis, intensamente reclamado por el público, eligieron “Guauero”, tal vez su canción más rockera.
Esta “paquidérmica” banda que se conformó bien a fines de 2008, nos propone mediante el despliegue de todo su show, un funkrock crudo.

El grupo enfatiza en los juegos rítmicos y el groove contagioso, más que en la armonía musical de los temas, ya que armónicamente la mayoría de ellos tiene una estructura simple.

Julieta Bukténica