EXCURSIONES
Festilaptra en Niceto: la más popular de las celebraciones subterráneas
Un calor agobiante, el primero casi de una temporada de verano que se hizo esperar. Un día espléndido para disfrutar a todo trapo, palpitando las celebraciones del diciembre final...
La idea del Festilaptra surgió para unir en una misma fecha a todas las bandas del sello. Las más nuevas, como los Hojas Secas, y las más antiguas y fundacionales como los Faunos o El mató. Instintivamente le había puesto Festilaptra a varios álbumes de fotos del pasado, donde varias bandas se juntaron a tocar y terminaron zapando en una comunión grandiosa. Pero esta vez era en serio: una apuesta a todo o nada en Niceto. Y la gente respondió, colmando el lugar y acudiendo temprano, para no perderse un line up tentador de principio a fin.
En el boliche rockero de 2011 por excelencia, por cantidad y calidad de fechas, se arrancó muy temprano en el lado B, el escenario más pequeño, de la mano de Tom y la Bestia Bebé (Tom Neko en voces y guitarras, acompañado por su Hermano Pipe en bajo, Facundo Pichetto -compañero musical mítico de la bestia neonatal- en batería y Ronnie en melodías arengadoras). Canciones para corear y cantar a viva voz y para atesorar como “la revelación del año” en tu mp3 player.
Acto seguido llegó la melancolía en manos de Antolín acompañado de Reno en batería,
con sus clásicos de siempre, cantados como himnos por los perdedores (en un sentido romántico) presentes.
El estreno vino luego de la mano de Hojas Secas, la banda más nueva de las del line up, con Lucas Jaubet a la cabeza. Sonaron contundentes y rockeros con sus guitarras machacantes que llegaron directo al corazón.
Dejaron paso a los azulinos de Mapa de Bits, con La Querida al frente, cantando con su voz rasposa, poderosa y romántica. Una banda que no había oído tocar en vivo. Con Top Gun a la cabeza dieron un show repasando sus temas del disco Barra Brava, y mientras curiosos iban cayendo al baile, pisaron firme en un escenario grande y luminoso. Emoción pura.
Luego vino Javi Punga y su conjunto musical. Increíblemente aceitados después de tantas presentaciones en vivo, repasaron los temas hits de su ultimo álbum El árbol de la vida. Versiones rockeras de un cantante que se adapta y se hace querer en todos sus formatos, en base a estribillos tan bizarros como adorables como “estaba bien comer paté de foie”.
Siguieron entonces los 107 Faunos de siempre (más El Peta, menos El Gato), quienes se encargaron de ponernos a bailar, y se armaron los primeros pogos de magnitud de la noche spooky tropical.
Luego subió Go-Neko!: una onda expansiva de kraut rock en su máxima expresión atravesó toda la sala. Mantras hermosos que viajan por nuestros cerebros al son de unos sincronizados músicos que se destacan cada uno en lo suyo, y, aparte, son unos guachos queribles bajo el escenario.
Los nekos darán pie, como cierre del lado A y moño de la noche, a los chicos de El mató a un policía motorizado, que descoserán la velada con el set de siempre mechado con temas de su próximo disco (aún sin nombre), y la energía que trasmiten y contagian a sus seguidores, gente entusiasta si las hay.
Una organización impecable, un espíritu fraternal, respeto por los horarios y un final coral a todo trapo y camiseta al ritmo del himno del mundial Italia 90 fueron los ingredientes de una noche para atesorar en nuestras mentes como una de las más hermosas a nivel festivalero.
Las gracias a todos los presentes por apoyar el arte independiente no tardaron en llegar. Y los de nadas de parte de los fervientes admiradores, quienes vieron a sus bandas favoritas a un precio razonable, tampoco.
Como dijo el amigo pulenta Strassburguer, “la importancia de que sea Festi y no Fest”. Bien merecido tiene el tigre haber copado el boliche de Niceto Vega. Ahora a volver a rugir desde la jaula hasta el próximo ataque sonoro a la civilización humana.
Natalia Berninzoni
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