Crema del cielo - Crema del cielo
Los periodistas de rock a lo largo de la historia se han empeñado, con esmero e insistencia, en construir nuevos géneros musicales, en inventar nuevas clasificaciones. Si tuviese que clasificar la música de Crema del Cielo dentro de un subgénero del rock, no dudaría en denominarlo BRIT COMUNISTA.
Encuentro a estos cinco músicos claramente referenciados con el llamado brit pop y el Manchester de los noventas. Podría citar como referentes a bandas como Supergrass o Stone Roses. Pero cabe aclarar que esto no significa de ningún modo que suenen a ellos o que su intención sea esta. Para nada. Los Crema del cielo vienen tocando desde hace tiempo, generando un sonido propio que los define y los diferencia de estos subgéneros amigos y también de otras bandas de la ciudad.
Son indudablemente latinoamericanos, con un marcado acento ideológico donde aflora un espíritu contestatario: “y en el country los hermanos se juntan para rezar en paz y tranquilidad. Tienen árbol y pesebre con la virgen y Jesús y un revolver en la cómoda por si alguien quiere saltar del cerco perimetral… y ponen para brindar una marcha militar. Qué lindo es que estemos en paz, que podamos brindarnos tanta felicidad. Que seamos cristianos, que la vida brille… pero el lunes me hacen enojar esos negros de mierda que quieren cortar la calle que me lleva a trabajar. Lo pagarán con sangre…” se escucha en el primer track Navidad en el Country.
Bueno, yendo puntualmente al disco, y en pocas palabras: suena de pelos. Muy bien cuidado y prolijo. Está compuesto de diez melodías bien logradas donde uno de los aspectos que se destaca son las alusiones explícitas e implícitas a sustancias ilícitas. Mensaje para nada subliminal que acompaña a algunas de las líricas: “Hay que llamar, no importa que hora es y si amanece hay que seguir. Un celular, me tiene que atender. Sacá los discos, no para oír. Lo que te mantiene vivo es lo que te va a matar” (Celular) y atítulos como Super Skunk, así como también a todo el arte que envuelve al cd. Excelente arte, por cierto, a cargo del diseñador y artista plástico Javier Belza, amigo de la banda que hace a veces de productor, distribuidor y manager. En ocasiones hasta ha participado como invitado en algunas de las presentaciones en vivo. El librito esta compuesto de imágenes pop representativas de estos muchachos: fotos de amigos como el Lechuga o el Mono Giorno, la fachada de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el logo del vino de mesa Luján o el supermercado Día %.
Otra característica que sobresale es su acento definitivamente varonil. Estos cinco apuestos muchachos sin duda son muy varoniles (ojo, no confundir con machismo, nada de eso, sólo que hacen gala de su género, algo que considero ha de ser remarcado en estos tiempos donde reina un ambiente pop metrosexual y bastante indefinido entre las nuevas tendencias juveniles).
La producción cuenta con unos bajos y percusiones muy bonitos, y también con unos violines invitados que dan un toque de sofisticación, por qué no. En pocas palabras, una producción para recomendar a cualquiera que guste de un rock raramente escuchable en estos tiempos y por estos lados del planeta. A disfrutar!
María Soledad Kury
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