Plu a mini pluLado Plu, lado B (2011)

Encuentro cercano del tercer tipo

  • Un whisky doble si hielo, por favor.
  • Tengo un irlandés que me llegó ayer, añejado en hebras de té…
  • Mientras sea whisky…
  • Esperá a terminar el vaso y me das tu opinión.

El barman, un hombre esbelto y de cabellera nevada, sirve el vaso a su cliente y sigue con su rutina.
De fondo música progresiva, un trance que parece interminable, como la bebidita. Me dirijo hacia la cabina de disc-jockey, para corroborar si la canción es justamente la que yo creo que es:

  • -¿Lanchita Vicio?, pregunto mientras le guiño el ojo izquierdo.
  • Sí, ejecutados por los mismísimos Plu a Mini Plu.
  • Rock experimental, soniditos del más allá, guitarras y bajo (una buena textura).

“Mientras en la nubes interestelares… las partículas de polvo, donde las moléculas más simples como el agua y el dióxido de carbono se unen, y reaccionan químicamente para formar moléculas como las del alcohol etílico…”
En un eco doppler que rebota en toda la sala, con una voz femenina demasiado sexy… 
Se escucha “Tres décadas”, canción que se instala justo en la mitad del disco Lado Plu, reciente exploración a la galaxia musical del delirio. Un trío de entusiastas viajeros, con tintes alienígenos, que se autodenomina Plu a Mini Plu, se deja escuchar a través de su primera producción que consta de doce canciones.
A través de sonidos ultrasónicos muestran toda su impronta vanguardista, en busca de un sonido para platos voladores, encuentros del tercer tipo y por qué no, para dejarse abducir por un amigo extraterrestre.
Un buen final es vital, por esoEnterrado”, el tema que cierra el disco, suena algo así como la canción  “Atlas” de Battles (banda psicodélica experimental neoyorquina); lo cual no es un dato menor. Claro está que esta comparación juega a favor del trío, que por más que se le pueda encontrar similitudes (como a todas las bandas del universo), tienen esa cuota extra que generan con su música, la cual hace que el sonido que ejecutan genere una atmósfera particular y les otorgue identidad propia indiscutible.
Algo para destacar: la prolijidad y simpleza con la que manejan los beats y bases, que se van anudando casi naturalmente con la dinámica de la canción, generando un estado de limbo permanente.
Espacios también para cuerdas como el violencello o algo parecido, que figuran una temática algo barroca dentro de la obra conceptual de la banda.
Me empino el vaso hasta que choca con mi tabique, y realizo un ademán con el dedo índice hacia arriba para llamar la atención del barman.

  • Tenés razón, muy rico el whisky.
  • ¿Te sirvo otro?
  • Pero no traje más dinero…
  • ¿Y qué tenés para ofrecer a cambio?
  • Algún que otro blíster de Alplax, mezcalina, un bagullito y… un disco.
  • Un disco… mmm interesante, ¿de qué banda?
  • Plu a Mini Plu. Su diseño cian y negro sólo es un anticipo del viaje que te pegás al poner play… yo lo tengo bajado en mi pc. Es un buen cambio macho… es más salgo perdiendo yo.

El barman parece vacilar, y finalmente luego de observar el disco varias veces, toma la botella y llena el vaso:

  • Bueno dale está bien. ¿Y cómo los definirías?
  • Rock alienígena, con dinamismo y amplias texturas.
  • Veeenga macho… ¡otra bebidita por la música!

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Nicolás Schettino