De un momento para otro saldrá a las calles el primer disco de estudio de Thelefon, aunque desde hace un tiempo se lo puede escuchar en su myspace.
Conformado por diez canciones que no superan los tres minutos de duración, la obra que llevaría el nombre del conjunto potencializa la velocidad y la energía punk proveniente de los suburbios del Bronx Neoyorkino y explaya la posterior perfección del pop rock de los 80s. Es por ello que constantemente las guitarras se prolongan como motosierras y a la vez en sutiles punteos que acompañan una voz al borde del grito.
A la vez, la excelente calidad de sonido ataca desde la base con precisas líneas de bajo que se lucen en las notas agudas y baterías bien marcadas y a un super tiempo. También brillan medidos riffs y hasta aparecen coros y más voces. Esta fórmula tocada a altas velocidades se repite eficientemente, aunque sobre el final aparece Vuelve a casa, una balada de garage compuesta por melodías muy afines.
En menos de 30 minutos, Thelefontransmite energía como una maquinaria que funciona de manera ininterrumpida. Entre otras cosas, dan un viaje entre barbitúricos y acumuladas horas de sueño en Pastillas, pasan por la desazón y el aburrimiento de los días iguales bajo las distorsiones de Al Borde; oscurecen el plano bajo temerosas navajas producto de una depresión a causa de abusos en Te espero y también pueden conmover con Chicos Violentos sobre el cierre de un disco debut que es más que interesante.