Niño elefante, se presenta como una combinación bastante ecléctica de sonidos suaves y colchones musicales por demás viajeros.
Este nuevo trabajo titulado “Niño Elefante”, cuenta con dos tracks que en solo trece minutos y algunos segundos nos invitan a relajarnos y pasar un instante “flotando”.
La situación ideal antes de apretar el Play, y comenzar a escuchar el disco, podría describirse tranquilamente así: en el patio de una casa, a la sombra y con una limonada fresca. O al lado de una estufa hogar con una copa de leche caliente y cereales de avena. Una vez reproducido el mismo, los primeros momentos musicales, nos llevan tranquilamente a trasladarse mentalmente a un lugar cálido para el alma y abstraernos del mundo estridente y ruidoso.
Con un sonido electroacústico basado en la experimentación, esta nueva propuesta musical es realmente interesante. Cabe recodar, que la primera canción con la que se abre el EP, tiene bastantes matices musicales, con unas buenas evocaciones a los sonidos del trío de Ney Jersey “Yo la tengo”. Tanto en la parte folk de su música como en algunas guitarras Slide, a quien el mismo Niño Elefante se encarga de imprimirle su toque personal y distintivo.
Algo interesante es el diálogo constante, que se da entre las cuerdas de las guitarras y los violines, que dejándose lugar los unos a los otros, van matizando un concepto musical concreto y claro.
Estos instrumentos se complementan con teclados analógicos y sonidos xilofonitos que junto a una o dos voces, que aparecen, pero solo por breves lapsos, encajan perfectamente para crear un estilo distinguido.
“La Hora Azul” es la canción con la que finaliza el trabajo del solista del músico vanguardista platense. Para los entendidos algo así como “la Luna Rosa” de Nick Drake.