Y se fue nomás el 2010, otro año de prolíficas buenas nuevas bajo el signo de Laptra (Creo que te amo, Pelícanos, Piano antro, Tom y El Niño Elefante, Los malos de verdad… ¿seguimos?). Antes de irse, sin embargo, dejó en el árbol de navidad la garantía para un futuro igual de bienaventurado: las cinco primeras canciones oficiales de Mapa de Bits, la tropa pluri-bonaerense –sus integrantes se reparten en proporciones variables por La Plata, Tandil, Azul y Capital– comandada por el sargento Marcos Antonio.
Casi un disco conceptual, Barrabrava no propone nada de eso que Capusotto definió una vez como “el matrimonio imposible que nos quisieron vender en los ’90: rock y fútbol”, sino un viaje rockpopero por el imaginario eufórico, belicoso y peronista de la mítica 12 del Abuelo José Barrita: himnos para una imposible tribu(na) punk deformados por el retro-romanticismo artesanal del Paint para Windows.
Por ponerlo en términos cinematográficos, la actitud de los Bits es la de Phil Hartman en Pequeños guerreros, cuando absorto con los tiros que salían de un documental televisivo se decía a sí mismo, con pasión auténtica y sin el menor asomo de ironía: “Creo que la Segunda Guerra Mundial es mi guerra favorita”.
No sabemos cuál es la guerra favorita de los Bits pero allá marchan, cantando con la inigualable voz cavernosa del sargento –que parece salirle directamente desde lo más profundo y oscuro de su alma– sobre grupos comandos fuertemente armados, pandillas de motos, inundaciones en la General Paz y mil noches de borracheras.
Las canciones de Barrabrava tienen la contundencia de una puñalada carcelaria, pero también sus fantasías sutiles: los coros por detrás del irresistible estribillo de Isla Huemul, el final con trompetas cancheras de la gloriosa Ricardo Querida, la batería que repica ramonerísima en El sueño Americano; el solo de guitarra lunático ahí mismo. Y, claro, toda la melancolía que transpira el Sin sentido final, estirado en cacofonías perturbad(or)as por la “Basura” del motorizado productor Guille Ruíz Díaz, y que nos deja pidiendo la hora… de que lleguen más canciones de los Bits.