Es el momento de Chico Ninguno

Ciertos historiadores afirman que el siglo XXI comenzó con la asunción presidencial de Barack Obama en EEUU y el respectivo traspaso de un gobierno republicano a democrático. Bueno, si de cambios se trata, para Santiago Arcaraz, mentor y motor de Atmosferia, después de su separación comenzó el verdadero canje del rock en el pop. Es el momento de la diversión, del dejarse llevar por el corazón y de hacer lo que “Chico Ninguno” siente verdaderamente desde las tripas.

Como se autodefine, “Chico Ninguno es la nada retratada en la no personalidad, en un ser oscuro, ¿quién es chico ninguno? nadie, ¿quién toca? nadie”. Pero por lo demostrado en sus presentaciones este chico se invierte bajo una múltiple propuesta que depende básicamente del contexto, por eso puede variar desde tranquilas canciones acompañadas con una guitarra acústica, hasta el desborde de un concierto/fiesta plasmado con bases electrónicas al palo y músicos invitados que pueden ser a veces físico culturistas o travestis ocasionales.

La idea que nació en octubre de 2008 hasta el momento es incierta, variada y cambiante como la realidad aunque Chico Ninguno sabe lo que tiene para dar. A primera instancia dice que “hasta el momento es Chico Ninguno tocando canciones trabajadas en diferentes canales de salida, volúmenes altos y bases bien mezcladas”; y a segunda establece que “como estoy solo eso me genera un cierto nerviosismo, por eso tengo que mantener la atención en mi, que lo que hago esté sucediendo y que esté bueno para ver”.

Quizás a los seguidores de Atmosferia o aquellos que alguna vez tuvieron la oportunidad de verlos en vivo o de escuchar sus discos, Para caídas (2005) y Búsqueda (2007), les suene raro que su principal referente haya cambiado en gran parte el modo de componer canciones. Pero en verdad y del corazón Santiago afirma que “siento que ahora me liberé muchísimo y no es que no quiero tocar más rock, tengo una guitarra SG, pero es lo que me nace. Por ejemplo hago algunos covers de los noventas en forma de versiones y con un estilo propio aunque antes estaba en contra. También puede que la propuesta sea un pasatiempo hasta que consiga una banda o no, tampoco pretendo convocar a músicos por medio de los clasificados. Pero quiero pasarla bien, seguir relacionado con la música, que la gente se divierta y se libere con lo que hago al igual que yo”.

Santiago no perdió el tiempo. Mientras se presentaba en La Plata, Capital Federal y San Juan puso en marcha las maquetas que acabarán con lo que será “Chico no correspondido”, un disco que preferentemente apuntará a los ochentas. “Es una carta que nunca nadie va a leer”, dice Santiago a modo explicativo conceptual además de agregar que “es un disco prefabricado, casi un karaoke de siete canciones que recuperan un poco más el rock en el pop”.

Es cuestión de esperar para tener este ejemplar que se está terminando de mezclar en los propios estudios/caseros de Chico Ninguno, y disfrutarlo con salud, seriedad y la desmesura que también lo amerita.



Marcos Abelleira