Pajarracos como Stukas
Chamarras, camisas de jean o escocesas, pantalones oxford y botas de nobuk vestían los integrantes de La Ñata en los 90s. A casi dos décadas lucen iguales y estrenan su primer disco simple bajo el nombre de Pajarracos.
El líder musical y guía espiritual de esta banda que vuelve a nacer con el recién editado EP llamado Trasnoche, afirma: “se debe a un cambio de las tendencias, sonidos y ritmos que conllevaron a tener un documento que sirve para mostrarse y separarse de La Ñata”. Ese es Fernando Fantova, un muchachote que tiene más de 20 años de under rock guardados adentro de un pecho que después de todo no se resigna a seguir perdiendo y está dispuesto a continuar dando batallas camboyanas por la causa: el rock.
El nuevo plan llevado a cabo por Pajarracos ya no apunta directamente a plasmar el rock inglés y americano de los años 70s, aunque Fernando dice: “no queremos abandonar el rock and roll. Lo que distingue a lo hecho en La Ñata es la incorporación de sonidos acústicos y melodías más entendibles. Por eso la propuesta pasa por no centrarnos tanto en lo difícil sino en la simpleza”.
El EP tiene sólo 15 días en las calles de La Plata y se gestó a partir de la extracción de un material archivado. “Trasnoche son canciones que nunca se tocaron en La Ñata y representan ilustraciones de la vida nocturna oculta”, explica Fernando y luego agrega: “éste es el comienzo de tres discos de cinco canciones cada uno a editar en el lapso de un año”. Tranquilo y un tanto precavido, sólo adelanta que el próximo será para que uno se prenda fuego mientras lo escucha.
En ese instante le avisan que su hijo Genaro, un niño de apariencia encantadora, quiso incinerar el cable del teléfono con un encendedor. Después de la llamada de atención y de maldecir a algunos santos, vuelve del living diciendo que si a los cuatro años quiere provocar un incendio, a los diez se contentará con clavarle un cuchillo en la médula. Por eso jamás le dará la espalda al pequeño.
En consecuencia Fernando concluye explicando: “es muy difícil armar y sostener una banda cuando hay niños de por medio; tenés que tener una vocación terrible y más siendo under. Aunque vivís sabiendo que los bolicheros te van a seguir cagando uno continúa metiendo fichas, es igual a un equipo de fútbol que le va mal y lo seguís yendo a ver”.
En plena difusión de su primer simple, Pajarracos sigue el rumbo presentando el ejemplar por donde sea y grabando lo que se viene. A prepararse con un balde de agua o un extinguidor de fuego al alcance de la mano.
Marcos Abelleira
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