Música de barrio en clave reggae: El Majebrí

En crudo…

Nos juntamos con la gente de El Majebrí con la excusa de difundir el anuncio de la aparición de Antes del fin, ópera prima de la banda reggae que intentará a partir de ahí seguir el camino que se trazó desde su fundación, y que la llevó tres años después a concretar la edición de su primer larga duración. En estos días que cualquier persona dice suelto de cuerpo que grabar es fácil y de bajo costo por el beneficio de las nuevas tecnologías, los majebríes piensan diferente, y hacer las cosas de la manera más profesional posible sumada a la autogestión hicieron que los tiempos sean otros.

Por eso le pedimos a su gente que se presente y presente su material, que sean ellos mismos los que nos cuenten de qué se trata Antes del fin. Un disco de reggae que se las trae y que buscará salir a mostrar los colmillos antes que el cazador de elefantes venga por el marfil. Acá está la gente y el modelo 2011: el equipo forma con el Yusty en la voz principal, el Tatán al bajo y voz, a una guitarra el Pelado y a la otra Mauro, en unos teclados Kiki y en otros teclados Walter; para Emi quedó la batería y a la percusión Maxi. Vamos y vamos a dar una vuelta al barrio con la gente.

Tatán: Bueno, ésto es El Majebrí. Estamos arrancando el año 2011 con ganas de salir a tocar un poco los temitas. Acabamos de editar nuestro disco que se llama Antes del fin, que tardamos tres años. Se fue haciendo el disco en diferentes partes, lo que terminó de consolidar lo que es la banda en la actualidad. Venía en un plano más colectivo compartiendo con músicos de diferentes bandas, si bien en la actualidad algunos tocamos en diferentes grupos ahora tenemos una banda estable en la cual queremos salir a mostrar lo que es Antes del fin. Además, se pudo cerrar una cuota pendiente del hecho de que si bien escuchamos reggae también diferentes bandas que no son sólo del reggae. Para nosotros Manu Chao o Fermín Muguruza son referentes a la hora de ver cómo un proyecto se puede hacer, y nos mostraron una manera de compartir con diferentes temas con diferentes artistas y no sólo del género. No solamente tener una ilusión sino hacer algo más o menos similar; que la idea es, si bien respetar un ritmo reggae, una esencia de cada canción, y no es que hacemos ska, reggae, dance. Nosotros tratamos de respetar un ritmo y tratar de respetar con diferentes artistas no sólo del género del reggae, sino que aparece gente de otros como el caso de Julián de la banda punk Embajada Boliviana, que desde chico sonó en más de un grabador en cassette; como también con una banda de hip hop Suicidal, o con Dread Mar I que es uno de los artistas referentes del reggae local. Así un montón de matices que va logrando el disco y es el hecho de poder hacer realidad algo que nació sin mucha experiencia. Se fue gestando eso; poder compartirlo, escuchar una opinión y que la gente lo escuche. Cumple un ciclo que en lo personal lo estamos disfrutando ahora, bajando ahora y que empiece a llegar a la gente. Poder salir a mostrarlo, cada año se renueva la cosa. Estamos acá reactivando la cosa, con proyectos cercanos que nos une en esto que se llama El Majebrí.

¿Qué es el reggae para ustedes? 

T: Es un estilo de música que me gusta, está bueno tocarlo, hacer una adaptación a nuestras realidades. En lo personal es eso, en este momento de mi vida estoy cómodo: me gusta tocarlo como así también escuchar otro tipo de música.

Pregunto, porque se lo vincula tanto con la cultura rasta y con la parte negativa de lo rasta que sería la negritud por la negritud misma, con el éxodo hacia el África y reivindicando hoy a tipos que puede ser cuestionables como Selassie I. ¿Les entiendo que no es reggae por hacer reggae mismo? En el mismo disco de ustedes no dicen eso.  

T: Es eso, es una especie de traducción a lo cotidiano nuestro como te decía. Nos gusta la música, pero la traducción nuestra es como nuestras realidades. Me encanta escuchar a esos tipos que digan Selassie I pero porque su cultura también lo permite y en nuestro caso somos descendientes de europeos, tales como españoles, italianos, y si tendríamos que reivindicar nuestras raíces está en los aborígenes. Ahí es donde la cultura del hardcore y el punk rock me educó por el lado ese. No vemos eso de hablar de rastafari siendo sudacas. Es respetable.

Quique: Es muy parecido a esos pibes que se dicen rastas y después los ves comiendo un asado o tomando un chifle, tomando una birra en la esquina con los pibes.

T: Pero es lo que pasa en todas las movidas. El hecho de cada uno traduce el cuentito para lo que le conviene y está en la honestidad de uno en eso. El Majebrí en las letras no vas a encontrar un mensaje rastafari y verde, amarillo y rojo. Sin bardear y sin despreciar a la gente que lo hace. Cada uno hace lo que tenga ganas. Por eso las letras son realidades de nuestro día a día y tratar de tocar ese folclore jamaiquino, africano, como también nos gusta tocar otra música. El Majebrí nos une un poco en eso en hacer música reggae con un concepto argento, sudaca de América.

Q: Sacar la parte del relajo que tiene la música. Tal vez el relajo que tiene la música para la gente de Jamaica es volver a su tierra, el relajo para nosotros es otro, es estar bien, es compartir. Tomamos esa parte del reggae, el estar relajado. Todos hemos tocado otros estilos y llegamos a tocar reggae porque en sí nos relajamos de lo que pasaba.

T: Pasa en todo, me intento enamorar de las canciones y de la gente no saber qué hace porque es como el mago que descubre los trucos. Como músico podes dar una opinión de algunos otros artistas porque conocés un poquito más, pero no es que se frustra pero se va encontrando con la historia de la milanesa.

L: La verdad de la milanesa es…

La verdad de la milanesa sería que la gente se acerque a ver a la banda y pueda compartir la música que propone: para eso está Antes del fin. Aportando a la cultura musical de la ciudad. Haciendo camino al andar. Ahora y siempre depende de vos para acercarte a escuchar y compartir este material, por el caso de la gente ya te invitó.


www.myspace.com/elmajebri


Bruno Barletta