Miro y su Fabulosa Orquesta de Juguete

El cantautor y su banda editan con el sello Uf Caruf! su primer disco en alta definición. Bien vale un recorrido por toda su carrera que muestra otra faceta de la ciudad de La Plata donde las mejores canciones son las que nadie escucha, por ahora.

La Plata siempre está igual, o eso dicen. Aunque esté en boca de muchos, principalmente de periodistas supuestamente especializados en escribir y opinar sobre rock, los platenses, o los que la ciudad cobija mientras están de paso, bien saben que hay mucho más allá de lo comentado en algunos párrafos de la exclusiva prensa de tiraje masivo. En el afán voraz de los editores de generar categorías, grupos, casillas, hasta géneros musicales, se pierden en la indiferencia muchos que no caben dentro de los límites establecidos, y son, quizás sin querer, condenados a cantar canciones que nadie escucha.

El cronista, afín a practicar el “No vi luz y subí”, invita a conocer otra de las caras de la ciudad. No es cuestión de descubrir la pólvora, pero sí de intentar encender algunas mechas. Miro y su Fabulosa Orquesta de Juguete es, como su nombre lo indica, el proyecto de Miro quien compone, canta y toca la guitarra acompañado por las percusiones vibrantes de Joaco y la minuciosa guitarra de Lucas, quienes forman la susodicha Orquesta que no sólo es de juguete sino que además es fabulosa.

Miro hace rock; el folk le sale más que bien y coquetea con el vals y otros ritmos. Algunos afortunados han tenido la suerte de escuchar su hip hop “Eskuerzo” (Roberta), ausente en las presentaciones desde hace un tiempo largo. Y en cada tema, sin importar el estilo, sobresalen los textos y las poesías se destacan. Honestidad bruta, la sangre en las canciones se ha dicho. Por si quedan dudas lo aclara: “Casi todo el corazón lo escribí en una canción”, frase del himno “Muchachos”, oda a la amistad y declaración final ante lo inevitable de crecer. Siete minutos de pura sinceridad (es difícil encontrar hoy canciones con poesías tan largas y con tanto vuelo) de un tipo maduro que desde la adultez le canta a sus amigos de la infancia, recordando viejas andanzas y poniéndolos al tanto de lo que anda haciendo.

Miro empezó en aquellos meses soeces, cuando todo parecía dar vueltas y el único escape, el único remedio mejor que la enfermedad eran las canciones. Con la fiel compañía de una computadora vieja, un micrófono y el agregado de baterías programadas y efectos, además de las musas que aparecieron en forma de crisis y grabar grabar grabar para escapar, para estallar o no hacerlo. Una certeza, un principio guiaba la odisea: “Tan sólo sé caer, y es fácil”. De esas sesiones maratónicas quedaron, además de algunas cicatrices, canciones tan hermosas como desgarradoras, donde aparecen referencias a The Beatles, Dylan, Jhonny Cash, David Bowie y Spinetta, entre otros. “Volumen 1: intuición low-fi” fue el primer registro oficial de todo eso, que ahora se consigue sólo en internet. Allí brillan temas fijos en las presentaciones de Miro como  el ya mencionado “Caer”, el cual tiene un videoclip protagonizado por una troupe de playmobils que no se cansan de desmoronarse. También están los geniales “All I give is pop” y “Aquellos años bellos”. El segundo disco es “Volumen 2: El escritor de canciones”, presenta a Miro en el mismo plan: canciones testimoniales en las que cualquiera puede testimoniarse.

En el 2008 Miro grabó “Radio Mister”, sintonizando lo mejor de sus temas, un hit tras otro que comienza con “Café”, para mostrar que las cosas ya no son como antes y la crisis dio paso a una adultez asumida que no reniega del rock:  “Yo ya tengo mi familia, novia, amigos y amigas, el vino y las melodías. Y el fuego en el pecho que ni un huracán apagó”. En “Palabras gastadas” dice como principio de honestidad “No miento cuando canto”. Y como broche de oro “Las chicas” y “Los chicos”. El primero, crónica femenina de sábado a la noche, cuando las luces negras desnudan a las personas sacando lo mejor y lo peor de cada una. El segundo, manifiesto sublime de los músicos under. El cronista, sin ser pretencioso, la considera una de las mejores canciones escritas en La Plata, poseedora de una poesía genial en la que se mezclan el paisaje urbano, búsqueda existencial y una declaración tan triste como digna: “Mientras la vida se va la estoy perdiendo en cantar canciones que nadie escucha”.

A la luz tenue del Centro de Cultura y Comunicación (CCC), Miro y su Fabulosa Orquesta de Juguete se ha presentado en vivo muchas veces desde que comenzaron allá por el 2005, dando vueltas en bares, antros, muestras, y demás congregaciones con distinta suerte. En algún momento formó parte del colectivo de artistas Tocate Mil, con quienes sigue compartiendo fechas, copas y participando en otros proyectos. Ver en vivo a Miro es una experiencia emocionante, donde se mezclan las desprolijidades buscadas de la banda y el carisma del cantante que hace a cualquiera sentirse en casa.

En el actual mes de abril, Miro grabó y editó su primer disco en alta definición con un gran número de ediciones físicas: “Los caminos”, así se llama, recopila lo mejor de su trayectoria, con temas de todos los otros discos editados pero con mejor calidad y definición en el sonido general. Recién salido del horno, lleva la marca del nuevo sello independiente Uf Caruf!, desde donde se pueden descargar todos sus discos y los de otros artistas, y se registró con licencias Creative Commons: en otras palabras, quien guste podrá bajarlo gratis desde la web del sello, y además pueden comprarlo en formato cajita en disquerías de La Plata, Capital Federal y recitales. Otra de las opciones que hoy existen para promocionar y dar a conocer las canciones, una oportunidad que muchos tienen para escapar de las trabas y limitaciones de las discográficas y la burocracia del registro oficial, apostando a la música libre.
“Los caminos” es un compendio de hits en el buen sentido de la palabra, una canción mejor que otra, un rejunte de lo que ha sido Miro desde el comentado “Volumen 1” que muestra una gran evolución como artista. Gran parte de los temas, como se dijo, están incluidos en los discos sucesores y los arreglos en su mayoría no han sido modificados pero se pulieron en la edición final con la Orquesta de Juguete sonando firme y segura. Desde el desahogo inicial de las primeras grabaciones, “Los caminos” presenta a un artista confiado y orgulloso de lo que hace que busca mostrar sus creaciones. El hecho de que no haya grandes variaciones en el formato de los temas da muestra de que Miro siempre supo cual es su búsqueda musical en cuanto a estilos y sonidos.

Entre las canciones se destacan las hasta ahora inéditas: la que le da nombre al disco, un tema íntimo acerca de uno de los grandes interrogantes del músico, los encuentros y desencuentros entre personas: “Yo no sé si es el destino que separa los caminos”. Interrogante que se repite en “Los caminos #2”, country a lo Johnny Cash compuesto bajo la tan clásica e inevitable (pero no menos difícil) fórmula de que las estrofas finalicen todas con la misma línea, en este caso “Jamás estuvo en duda mi amor por vos”. El tema “Tres damas blancas” muestra una faceta distinta de Miro, que se acerca a un rock más beatle, apelando además a una poesía con una vuelta de tuerca a las otras en la que la muerte (otra habitué en sus textos) aparece ahogándolo en el fondo del mar tiñendo de negro el paisaje playero. Por último “De donde vengo” es otra de las rarezas del disco y uno de los temas mejores logrados, que cuenta con los coros de Laura Citarella. En una especie de reproche amoroso, Miro invoca al lugar natal para explicar una diferencia que parece irreconciliable “De donde vengo yo no es tu ombligo mujer, y para vos eso queda muy lejos”. Sobre el final de la canción los Beatles vuelven en forma de coro que remite a “All you need is love”. En “Los Caminos”, las guitarras de Lucas suenan muy prolijas, logrando un sonido tradicional típico del folk-rock que aportan fuerza a las canciones sin pisarlas ni buscar sobresalir, y junto a las ajustadas baterías de Joaco son funcionales a la estructura de cada tema y a la búsqueda de sonoridad de la banda. También se agrega una mandolina en algunas líneas y algunos teclados (¡de juguete!). Después de lo comentado, está casi demás decir que es altamente recomendable.

Cuando artistas que militaron siempre en el low fi consiguen grabar con mejor calidad, muchos de sus seguidores de las primeras horas se lamentan y protestan ante la supuesta traición del otrora rebelde. Miro, sus canciones, la Orquesta de Juguete y sus seguidores, sin embargo se merecían este disco que va a dar que hablar, y le permite a la banda seguir creciendo, conocer otros escenarios y llegar a más personas, lo que no es poco. La Plata parece estar ahora un poco distinta, si se sabe donde buscar. Honestidad brutal, la sangre en las canciones se ha dicho, y nunca viene mal repetirlo cuando en el caso de Miro, es lo que marca la diferencia.

www.myspace.com/miroysuorquestadejuguete

Juan Manuel Artero