Buscador de horizontes

Ahí estábamos, una calurosa tarde de diciembre. Yo, junto a Kuragu y Sodolta, los dos guitarristas de la gloriosa y sedada banda de power metal local Nyarloth. A la espera de su regreso, sólo me queda escribir y preparar a todos los mortales para lo que algún día volverá, y en forma de fichas.

-¿Cómo empezó? ¿Cuál fue la idea original?
Sodolta: -Todo empezó hace como cinco años, cuando no parábamos de escuchar Stratovarius, Rhapsody, Nightwish, y tratamos de hacer algo tipo de sinfonía fantástica.

-A fines de 2008, ganaron el concurso del Ayuntamiento, lo que implicaba la grabación de un album de estudio. ¿Qué se sintió?
Kuragu: -Se sintió muy bien, sobre todo porque habíamos entrado para tener una o dos fechas por 80 pesos. El hecho que ganara una banda de power metal, sin restricciones, nos llenó de orgullo también.
Sodolta: También fue fantástico ganarle a un montón de gente que se la re creía desde un principio, como Jardín B. por no decir J. Bizarro. Fue bastante impredecible.

-¿Cómo fue que la grabación del disco destruyó al grupo?
Sodolta: -El disco no nos destruyó a nosotros, nosotros lo destruimos a él. El disco no tuvo nada que ver: algunos de los miembros querían buscar nuevos caminos, pero se quedaron para ver qué onda lo de grabar, y no funcionó.
Kuragu: -Pasa que grabar un disco no es trabajo de una semana, menos para el estudio que nos tocó, y al no tener disco lindo y con cajita rápido, fue como volver a la vieja desilusión.

-Hace poco sufrieron la baja de un miembro importante, Mauro, el baterista, y desde entonces no se han vuelto a presentar. ¿Qué pasó con eso?
Sodolta: -Y, es complicado tocar sin un baterista. La historia oficial dice que Mauro se fue porque el metal no lo llenaba, y se fue a buscar nuevas aventuras. Todo entró en animación suspendida hasta que encontremos un buen reemplazo.

-¿Cuándo toca el regreso?
Kuragu: El año que viene es tentador, supongo que todos tendremos menos ocupaciones universitarias, y tendremos nuevas armas secretas que fabricó Ichu (cantante) en su herrería del poder (NdE: fabriación de guitarras de altísima calidad).

-No hay más preguntas, gracias muchachos.
Kuragu: -No, gracias a vos.
Sodolta: -Que viva el Rey. ¿Puedo mandar un saludo?
-No.

Álvaro Sisti Ripoll